miércoles, septiembre 19, 2007

CUENTA REGRESIVA A LA EXTINCION

I
Está muerto, está muerto. ¿Lo puedes creer? Yo no lo creo. Es que no tiene sentido. ¿Cómo pudo morir? ¿Quien lo mató?
No puedo parar de hacerme esas preguntas, sólo han pasado minutos desde que me enteré de ésta noticia. Y es terrible. No puedo salir de mi asombro e impacto.
¿Cómo se sentirían ustedes si les dijeran que su creador está muerto a menos de 2 metros? Se supone que sin creador, todo se acaba, pero sin embargo sigo aquí; no puedo imaginar nada, no puedo anticipar nada, no sé nada.
Parado en éste peladero veo venir a Eduardo, que corre como si me fuera a desvanecer; siento que desperdiciamos cada segundo sin hacer nada, que tenemos poco tiempo; Que se nos acaba el oxigeno, todo. Nos vamos diluyendo, ésa sensación tengo y Eduardo también.
Finalmente Eduardo llega a una distancia prudente para hablar.

-¿Supongo que te enteraste?- preguntó agitado, tratando de recuperar el pulso tranquilo que lo caracterizó hasta antes de éste momento trágico.
-¿tú qué crees? Si yo estaba ahí cuando sucedió. Pero lo más extraño es que no vi nada.
-pero ¿cómo? Me vas a decir que no viste nada? No te puedo creer. Me estas mintiendo. Se supone que tu lo veías siempre y no estaba distante, ¿cómo pudiste no ver lo que pasó?
-Créelo, me senté a esperar a que llegara la Inspiración, al parecer estaba enojada y no quería venir, pero Él la convenció que viniera, y debía llegar en minutos; así que nos pusimos a esperar. Yo me senté en ésa piedra y me puse a mirar el lugar, ya que nunca tuve muchas oportunidades de mirarlo detenidamente, aprovechar de saber más de lo que debía saber, por el bien de todos, y al parecer me concentré mucho examinando detenidamente cada detalle del lugar, para no obviar nada y pueden haber pasado entre diez a veinte minutos en completo silencio, y cuando salí del trance en que me encontraba, me di vuelta para mirar si seguía ahí, y lo vi tirado con la cabeza apoyada en muralla de la ventana, con el cuchillo de cocina enterrado en el cuello y la sangre aún saliendo lentamente hacia el pecho, tiñendo esas poleras negras que usaba.- terminé de resumir de la mejor manera que pude lo que había visto a Eduardo, que al parecer se había perdido todo..
-Pero ¿has visto a alguien más? ¿Alguien ha llamado para saber qué pasa?- volvió a preguntar Eduardo; como si le importara resolver con prontitud lo que había pasado.
Pronto divisé a Ana, llorando, la vi de reojo, estaba lejos, pero podía distinguir que lloraba. Había estado antes aquí, mucho antes que nosotros, mucho antes que yo. Yo soy casi un recién llegado. Me había seleccionado para contar una historia, la que debería estar contando, pero que ya no puedo seguir.
Hasta ahora, en que veo enfriarse lentamente ése cuerpo, y la sangre comienza avanzar más lentamente desde el interior del cuello, Eduardo se acerca a mirar, busca algún detalle, algo que de pistas.


II
No podría aportar nada, sólo sé lo que vi, y no vi nada. Yo estaba sentado, esperando a que me llamaran para entrar cuando debía, hacer lo que se me había encargado. Debía aparecer en la puerta de una mujer y entregar un sobre, siempre me llaman para partes pequeñas. Estaba esperando mi turno que, según me dijeron, era luego, así que me fui a probar la ropa que posiblemente usaría, a practicar el tono, a la vez que decidía beber una cerveza. No podía ser tan malo. Acercarme a la casa asignada, golpear, dar los buenos días, decir que traía un mensaje, quedarme quieto diez segundos, dar media vuelta y salir del cuadro. Era todo. Debía ser simple.
Pero hasta que escuché el grito de Pato, la cerveza cayó, el vidrio sonó estridente y salí corriendo. Lo vi asomado a la gran ventana. Lloraba. Eso recuerdo. Vi a Pato caer al suelo, llorando. Me alejé de ahí a buscar ayuda, corrí y corrí hasta dar con alguien que estuviera cerca, lamentablemente nadie lo estaba. Por eso me demoré en llegar después, por eso corrí tanto, por eso es que estoy tan cansado.
No puedo agregar nada más. De aquí en adelante quedo en penumbras y lentamente comenzaré a desvanecerme en la inmensidad de éste amplio espacio. Por cierto, mi nombre es Eduardo y siempre aparezco en pequeños roles.



III
-¡Pato!..¡Pato!, ven!.- gritó Ana desde el otro lado. Me acerqué con paso firme, un poco apurado para ver qué podía sucederle. En su mano tenía un pañuelo arrugado, al parecer, Él se lo había dado años atrás.
-¿Qué sucede, te sientes bien?- pregunté apenas noté que podríamos hablar sin dificultad auditiva.
-si, aún no puedo creerlo. ¿Sabes qué y cómo sucedió?.- preguntó Ana, limpiándose las últimas lágrimas que recorrían sus ojos hinchados por un llanto furioso.
-Bueno, solo sé lo que vi, me puse a contemplar el lugar, perdí la noción del tiempo; volví a mirar hacia la ventana y no vi nada, me acerqué y lo vi tirado con un cuchillo en el cuello con la vista perdida. Al parecer nadie más ha notado el hecho.- dije con premura y sin mayor detalle, para no provocar una recaída en su llanto. No entendió muy bien y volvió su mirada por sobre mi hombro, para ver a la distancia la ventana que la separada de la escena descrita.
-¿sabías si alguien más debía estar aquí? Me refiero a si estaba planificado que hubieran mas personas hoy, que tuvieran que hacer algo.-salió de su silencio Ana.
-No, hoy no había planificado nada grande. Yo estaba para describir, esperábamos a Inspiración, que para variar llegaría tarde, cosa a la que estamos acostumbrados, tú sabes; siempre llega cuando nadie la espera y cuando se están acabando tanto paciencia, como fuerzas. Y nada más. Supongo que esperaría la conversación con ella para determinar lo que haríamos después.
-¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí con Él?- preguntó Ana, cambiando de tema bruscamente.
-Eh, bueno poco, llevo cuatro meses acá y al parecer éramos todos nuevos en esto. Todos fueron apareciendo de a poco. Al parecer era un nuevo proyecto, que no tenía nada que ver con cosas anteriores. Tu habías aparecido antes por acá, o ¿me equivoco?- devolví la pregunta para tratar de mantener su mente ocupada en algo más.
-sí, había estado presente en dos trabajos previos, los primeros. En el primero fui protagonista, después fui secundaria; creo que fui referencia para una tercera, pero no fui llamada para aparecer. Hacía mucho tiempo que no venía a éste lugar, no ha cambiado mucho al parecer, sigue usando el mismo terreno, eso no cambia. ¿Eres protagonista?- devolvió la mano Ana.
-No, no podría. No tengo las características, no me las dio. Tuve indicaciones precisas de lo que debía hacer: narrar.
-Pero ¿y en qué iba todo esto, en qué estaba trabajando que pudo haber producido éste efecto; por qué algo debió provocar tal acto? ¿No crees que tuvo que ver con esto su muerte, cierto?
-Me llamó, me dijo que quería contar la historia de una joven con tendencias suicidas, enamorada de un tipo que entraría a un monasterio. Ya sabes, amor imposible. Estábamos por más allá de la mitad, se acercaba al clímax, donde, como debes suponer, alguien debía morir.
-me imagino, es clásico, siempre tiene que haber una muerte, sino, no sería una historia típica de Él.- agregó Ana rápidamente.
Y bueno, eso. Esperábamos por Inspiración para poder trabajar de manera cuidadosa el clímax de esto y sucedió el hecho.
-y ¿donde está el “futuro monje”?.- preguntó Ana, recordándome así, el hecho que Francisco no se había presentado.
-buena pregunta, pero supongo que hoy no debía venir y nadie le ha avisado sobre el hecho. Sabes, voy a ver si lo puedo encontrar.

IV
La puerta estaba cerrada, comencé a golpear fuerte para ver si alguien respondía y finalmente abría. Francisco salió con los ojos hinchados, aun durmiendo.
-¿Supiste?- fue mi saludo.
-¿qué cosa?, buenas tardes.- su respuesta.
-Él está muerto. Esto no sigue.- dije y me permití entrar en su habitación, desordenada, pestilente.
-¿Qué cosa? ¿Él? ¿En serio? Y ¿cómo?- volvió a hablar, pero ésta vez de manera más despierta, como si un balde de agua gélida lo hubiera golpeado en el rostro tibio de un invierno crudo.
-Sí, ésta muerto, con un cuchillo en el cuello.- dije mientras desocupaba el sillón repleto de periódicos.
-Sandra, ¿sabe de esto?- preguntó mientras se tumbaba en el otro sillón al extremo contrario de la habitación.
-no la he visto, pero no debía aparecer hasta mañana, según lo que tenía entendido. Tú debías aparecer hoy más temprano.
-si, pero nadie me llamó.
-¿cuándo fue la última vez que lo viste?- pregunté.
-hace tres días, conversamos a través de la ventana, se suponía que no se trabajaba ése día, pero a última hora apareció Inspiración, y la charla comenzó sin mediar hora; los tres discutimos el desarrollo, ahí me enteré que Sandra moriría, pero fue el único dato, no me dijo cómo, ni donde. Solo que moría.
-¿te dijo algo más? Quiero detalles.

V
¡Francisco!, ven, tenemos que hablar.
-qué sucede, Cristian.
-nada serio, estoy con Inspiración y estamos pensando en que Sandra podría morir. ¿Qué te parece? Sería triste.
-¿la piensas matar? Pero ¿por qué? Si ella lleva toda su vida flirteando con el suicidio y la piensas matar de una, no crees que debería tener una redención y poder salvarse e irse conmigo, yo debería renunciar a mi futuro y marcharme con ella a donde tu quieras.
-Pero es que eso es tan obvio, lo vi en muchas películas; siempre la chica se recupera, el hombre rompe sus votos y se van a otro lugar felices de la vida. Estoy chato de eso, no me gusta, por eso no escribo historias de amor, me cargan. No son mi tipo, son tan obvias, las opciones son limitadas. Aparte que me dan una idea trillada. Lo otro seria matarte a ti y que ella te siga, pero eso es “clásico” también.
-no entiendo.
-no importa, lo que sí importa es que yo entienda, porque sino, todo se va a la cresta.
-no estoy de acuerdo en que la mates. No debes, no puedes, ¿me vas a dejar así? ¿Qué haré yo? ¿Seguir mi futuro para olvidar la mala experiencia en el monasterio?
-Eso también es medio obvio, pero es comprensible. Que ella muera es un giro, un quiebre.
-no te creo, porque finalmente optas por darle la razón.
-pero recuerda que ella no ha sido capaz de matarse porque yo lo he impedido, pero creo que debe morir, siempre lo pensé.
No estoy de acuerdo, ¿cómo puedes decir eso? Me niego a hacer eso. Si haces eso, podría ser un error.
-¿por qué dices eso? ¿Acaso te suicidarías para seguirla en el más allá? No seay hueón. Aquí se hace lo que yo digo, yo mando. Ahora fuera de aquí, a tu pieza, mira que en tres días más comienzas a fijar tu nuevo futuro.

VI
Básicamente después di media vuelta y me fui a la habitación, pensando en eso. Llamé a Sandra y le conté que debía prepararse para lo peor y le dije que moriría. Se puso a llorar. Así que partí a calmarla. Estuvimos conversando toda la noche.
A todo esto, ¿la has visto?- cortó su relato, Francisco con una preocupación evidente.
-no, no la he visto. Debería estar en su pieza. Ve a verla.

Al llegar a su pieza, Francisco no encontró a Sandra, juntos volvimos al lugar donde se encontraba Ana y Eduardo sentados conversando tranquilamente.
Habían pasado un par de horas desde el hecho y nada parecía haber cambiado.
-¿Han visto a Sandra?- preguntó Francisco llamando así la atención de Ana y Eduardo que salieron de su conversación para percatarse que tampoco habían visto a Sandra.

VII
tres horas después

Cuando no quedaba más por hacer o decir, centramos nuestras miradas en un silueta que salía de la ventana, llorando, con las ropas teñidas de rojo, un rojo que se nos hacía familiar por la frescura y la nitidez, inmediatamente supimos de donde venía ese color y también nos dimos cuenta de quien se trataba.
-Sandra por Dios, ¿donde estabas?- preguntó mientras se abalanzaba sobre ella, Francisco.
El llanto no dejaba espacio para las palabras en Sandra. No paraba de llorar, sus lamentos eran demasiado dolorosos como para obviarlos. No podíamos tranquilizarla, la sentamos, el dimos de beber agua para que se calmara, nada hacía efecto.
La tuvimos que llevar a su habitación, ahí durmió, sin problemas.
Mientras en la habitación de Francisco nos encontrábamos Ana, Eduardo, Francisco y yo.
Ana rompió el silencio haciendo la pregunta que nos hacíamos en la cabeza, pero que nadie quería hacer pública.
-¿creen que Sandra haya matado a Cristian?
-Obviamente.- dijo Francisco con una rapidez y seguridad en sus palabras que no dejaban espacio a la duda, o a la más mínima posibilidad que Sandra fuera inocente del hecho.
-o sea, las evidencias son claras: ha estado desaparecida mucho tiempo, cuando no estábamos mirando apareció de la nada, desde el otro lado del vidrio, toda ensangrentada, llorando.- aclaró Ana como asumiendo las pruebas como evidencia justificada.
-no lo creo.- dije.- qué sentido tiene que Sandra lo hubiese querido matar, no tenía motivos.
-no, no. Sandra sabía que iba a morir y no le habría gustado ése futuro.- respondió Francisco. – eso lo explica. Ella fue. Ahora deberá pagar.
-¿qué piensas hacer?- saltó de improvisto, Eduardo.
-¿qué crees? Hay que matarla a ella también.
-pero si todos vamos a morir de cualquier forma, nuestra disminución es inminente, me siento mas débil y ligera.- dijo Ana. Recordando que en verdad nuestras vidas estaban comenzando a diluirse en el espacio y que era cosa de horas que dejáramos de existir.
-tengo claro que estamos contra el tiempo, pero por lo menos podemos decir que moriremos en paz, tendremos una muerte lenta, silenciosa y tranquila y eso es lo que Sandra no se merece. Al haber provocado semejante hecho ella merece una muerte dolorosa y tortuosa. No se merece la dignidad que tendremos.- dijo Francisco con una violencia y rapidez que terminó con él poniéndose de pie y caminar hasta el mueble en cuyo cajón encontró un cuchillo, similar al utilizado en la muerte de El Creador.
-¡Alto!- gritó Eduardo. Ella no merece eso, ella no ha matado a nadie. Ella es inocente.
-y ¿cómo sabes tú? - Preguntó Ana - si las pruebas son irrefutables.
-bueno lo se porque… este…yo fui. Yo lo maté.
Cuando me enteré que Sandra moriría no pude soportar tanto abuso, ¿qué se cree él con su poder?, así que fui sin hacer ruido, escondido para no ser visto por Pato, y lo maté mientras estaba sentado con los ojos cerrados esperando a Inspiración.
-pero ¿por qué hiciste eso?- pregunté
-porque amo a Sandra y odio a Cristian.


FIN

LO QUE ACABA DE LEER ES UN TEXTO QUE ESCRIBÍ HACE UNOS MESES DURANTE UNA TARDE, LOS PRSENTÉ EN EL TALLER LITRARIO Y LES NCANTÓ.

JUZGUE USTED LA DIVERSIDAD DE TIPOS NARRATIVOS Y DE NARRADORES QUE HAY, EL JUEGO ENTRE FANTASIA Y REALIDAD, LA RELACION NTRE PERSONAJES Y CREADOR.

SIENDO GENEROSO... ESCRIBO MUY BIEN.

9 comentarios:

K-tron dijo...

Mitch!

Me gustó harto para serve sincero...
Hasta me mantuvo en suspenso.

Saludos!

saqysay dijo...

Uyyy...
Qe texto***ideal para leerlo despuès de un dìa de farra...
JaJaJa...

Debo se sincera no lo lei***no por què no me encontrara en condiciones***sino por qè*** lo he leìdo màs de una ves***

Excelentes texto!!

Me pregunto?***Qè hace mi nombre allì?***Habiendo una cantidad enormes de ellos(nombre)***Justo aparece el "Sandra"...
Podrìa haber sido "Amanda"***pero bueno***Son cosas de historias***

Mil Cariñoss Xeester!!

VerónicaBas dijo...

Hola!

Leí las primeras partes... necesito tiempo... vuelvo cuando lo termine!!

Saludos!

saqysay dijo...

Respondì/tù/inqetud en mi blogs!!

Saludos/Y qe tengas una excelente/semanaaaa...


Un abrzo!!

Deskalibraciones dijo...

JUEEEEEERTE LO TUYO CHESTER
ta bueno el texto
me gusta como empieza narrando la situación, pense k se le habia muerto el padre jajajajaj
weno eso
siga asi
saludos trasandinos y toooooooeso jajaja
bye

VerónicaBas dijo...

Ya!

Es un poco confusa la idea central, no se si eso es intencional. Era evidente que los personajes iban a deshacerse de su creador, no se porque me dio esa impresión como a la mitad, pero como que se perdió un poco la parte que conecta a los personajes reales de los ficticios. Estan muy dispersos.

A mi me parece una buena idea, pero necesita un poco mas de desarrollo, mas descripción de carácteres, justificar su comportamiento, que pasa con "inspiración"... ¿que hace que sea un personaje?, ¿que lo hace necesario?

Eso... no estoy siendo crítica, solo dando mi visión de lo que escribiste... ahora como en todo, puedo estar seriamente equivocada... jajaja!... pero es lo que pienso.

Buen intento, seguiremos leyendo!

Saludos!

VerónicaBas dijo...

UUUHHH!!!... Polly Jean!!!

No puedo creer tanta simple bellaza, me parece un disco extremadamente sencillo, en comparación, pero no se si yo estoy en el momento justo o que... pero me parecio demasiado intenso, gris y adictivo... creo que despues de escucharlo ya me puedo suicidar tranquila... jajaja!!

No se, tiene sus detractores, pero a mi me sube al cielo y me deja bien... y luego me baja bruscamente y me deja mal.

Eso!

Cristian Acevedo dijo...

mmmmm

saqysay dijo...

ACTUALIZAME!!!

ATTE.

cristianacevedo.blogspot.com